Habitar la sostenibilidad en el FEP 2026: acciones que transforman la experiencia desde la Aldea Verde y todos los rincones del festival.
- 25 may
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En medio de “Un Mundo Distinto,” la Aldea Páramo Impacta se sigue consolidando como un espacio donde las ideas se transforman en acciones y las acciones en experiencias compartidas. Un espacio vivo donde el cuidado del agua, la energía, el entorno y la vida en comunidad se hace visible, cercano y colectivo.
Aquí, cada decisión tiene una intención. Cada recorrido abre una posibilidad. Cada interacción invita a repensar la forma en la que nos relacionamos con el planeta.
A través de una red de aliados, comunidades y soluciones innovadoras, el festival se configura como un ecosistema en movimiento: un lugar donde la sostenibilidad no es un discurso, sino una práctica que se construye entre todos.
Este año, más que nunca, la invitación fue a recorrer, descubrir y ser parte activa de ese cambio. Porque la sostenibilidad de un festival no empieza cuando inicia la música ni termina cuando se apagan las luces: es un trabajo colectivo que toma forma meses antes y continúa mucho después del último escenario.

Cuidado del agua

Antes de que el Festival Estéreo Picnic abriera sus puertas, ya se estaban implementando decisiones que redefinen la forma de reducir su impacto, comenzando por la construcción de las tarimas.
Tradicionalmente, estas estructuras requieren grandes cantidades de agua para generar los contrapesos que garantizan su estabilidad: un proceso necesario, pero altamente demandante en términos de recurso hídrico.
Este año, en alianza con Fundación Argos y Grupo Argos, el festival transformó esa lógica a través de una solución de contrapesos sostenibles, que reemplazó el uso de agua por materiales como cemento y arena, evitando el consumo de aproximadamente 140.000 litros durante el montaje.
Pero el impacto no se detuvo ahí.
Una vez finalizó el festival, estos materiales no fueron descartados: encontraron una nueva vida en procesos de construcción con propósito social. A través de una alianza con la Fundación Proyecto Unión y la Fundación Parque Jaime Duque, fueron destinados a la construcción del hogar Amparo Quin, apoyando iniciativas que fortalecen la infraestructura social, la educación y las oportunidades para distintas comunidades del país.
Así, lo que antes era un recurso consumido y descartado, se convirtió en una oportunidad para ahorrar, reutilizar y construir sueños.


Este proceso también incluyó la medición de la huella hídrica, desarrollada junto a Agua Somos, que permitió entender con mayor precisión el impacto del festival sobre este recurso y tomar decisiones informadas para gestionarlo de manera responsable.
A partir de esta medición, se impulsaron acciones de siembra y restauración que buscan compensar parcialmente ese impacto, conectando lo ocurrido durante el festival con procesos de recuperación de ecosistemas a largo plazo. Así, el cuidado del agua no se limita a lo que sucede en el evento, sino que se proyecta más allá de sus fronteras.
Dentro del festival, esta conciencia también se tradujo en soluciones visibles que invitaron a repensar el uso cotidiano del agua.
Los baños secos, desarrollados por SECOS, eliminaron la necesidad de consumo de agua en su funcionamiento. A esta innovación se sumaron nuevos sistemas de orinales diseñados para reducir significativamente el uso hídrico durante el festival, optimizando recursos en uno de los puntos de mayor demanda. Por su parte, los baños vivos de Hummusapiens incorporaron procesos biológicos para el tratamiento de residuos, integrando principios de economía circular y regeneración ambiental.
Estas iniciativas no sólo redujeron el impacto, sino que transformaron la relación de los asistentes con el recurso, convirtiendo una acción cotidiana en una oportunidad para hacer conciencia.
De igual forma, contamos con tres Ekomuros desarrollados por Eko Group, una iniciativa que propuso una manera distinta de relacionarse con el agua antes, durante y después del festival, a partir del aprovechamiento del agua lluvia para su recolección, almacenamiento y reutilización.
A través de un sistema diseñado para integrarse al entorno, los Ekomuros permitieron capturar este recurso y darle una segunda vida en distintos usos dentro de la operación del festival, promoviendo una gestión más consciente y eficiente del agua. Gracias a estas estrategias, junto con la implementación de baños secos y sistemas de reducción de consumo hídrico y los contrapesos sostenibles se logró un ahorro estimado de más de 151.125 litros de agua.
Más allá de su función operativa, esta instalación también actuó como un punto pedagógico: un recordatorio tangible de que incluso en un entorno temporal como el festival, es posible diseñar soluciones que dialogan con los ciclos naturales.
Así, el agua dejó de ser un recurso invisible para convertirse en parte activa de la experiencia, evidenciando nuevas formas de uso, reutilización y relación con el entorno.
Compromiso con el planeta
Nuestro compromiso con el planeta en el Festival Estéreo Picnic 2026 se construyó desde múltiples frentes, pero con un mismo propósito: asumir la responsabilidad de reducir el impacto tanto en tiempo real como a largo plazo.
A lo largo de todo el proceso, las veedurías ambientales, en articulación con el IDRD, la SDA y el IDPYBA, acompañaron cada etapa del festival, asegurando que las decisiones respondieran a criterios ambientales claros, al cuidado del entorno y la protección de la avifauna. Este trabajo conjunto permitió fortalecer espacios de escucha, seguimiento y diálogo para construir alternativas cada vez más responsables.
Una vez finalizado el festival, la estrategia se extendió más allá de los escenarios con una jornada de limpieza de cometas en el arbolado del Parque Simón Bolívar, contribuyendo a mitigar una problemática recurrente del parque y reduciendo riesgos para las aves y el ecosistema del lugar. Acciones como esta reflejan una visión de sostenibilidad que no termina cuando se apaga la música, sino que continúa en el cuidado activo del territorio que hace posible el encuentro.


La gestión de residuos fue una de las operaciones más grandes del festival. Y también una de las más colectivas. Junto a Luup, Sistema Verde y Argos se implementó un sistema que permitió separar, recolectar y aprovechar los materiales, involucrando tanto a los equipos como a los asistentes.
El FEP 2026 logró convertirse en un festival Residuo Cero al relleno sanitario: donde los residuos generados tuvieron una disposición alternativa y responsable con el ambiente. Los materiales reciclables, 17.912 kg, fueron gestionados por recicladores de oficio; los orgánicos, 7.630 kg, se transformaron en compost; los ordinarios, 9.080 kg, se co-procesaron y convirtieron en CDR, combustible derivado de residuos; las maderas, 8.400 kg, se transformaron en aglomerado y los aceites de cocina se procesaron para producir biodiesel.


Esa misma lógica se extendió a las decisiones de consumo. El uso de empaques compostables de UMAN, las estrategias de reciclaje de empaques en alianza con McDonald’s, la implementación de vasos reutilizables, la campaña de educación “Para y Separa” de Visión Circular de la ANDI y la iniciativa de PepsiCo para el recambio y recolección de botellas dentro del festival, lideradas por Páramo Impacta, hicieron que acciones cotidianas se convirtieran en parte activa del cambio.
Como parte de la alianza con McDonald’s, los residuos recuperados durante el festival fueron transformados en 15 mesas adaptadas para sillas neurológicas infantiles, destinadas a procesos de acompañamiento y cuidado de niños. A esto se sumó la donación de una huerta por parte de PepsiCo a la Fundación Proyecto Unión, extendiendo el impacto de estas iniciativas más allá del evento y convirtiendo el aprovechamiento de materiales en una herramienta de transformación social.

Medición y Compensación de Huella de Carbono del festival
La medición de la huella de carbono, liderada y estructurada por Páramo Impacta y Carbon Box, permitió entender el impacto del festival desde una perspectiva más amplia, teniendo en cuenta cada una de sus etapas: planeación, montaje, operación y desmontaje.
A partir de este análisis, y en alianza con Klik Energy y Biofix, se implementó un modelo integral de compensación de emisiones que abordó el impacto no solo desde su medición, sino también desde la acción concreta.
La compensación se realizará a través de créditos de carbono provenientes de un proyecto REDD+ enfocado en la conservación y restauración de ecosistemas en el departamento del Guaviare. Este proceso, desarrollado junto a comunidades indígenas puinaves y curripacos, contribuye a la protección de más de 248.000 hectáreas de bosque húmedo tropical, al tiempo que impulsa oportunidades de desarrollo local en empleo, educación y acceso a servicios.
Así, el impacto del festival no solo se mide, sino que también se transforma en una oportunidad para proteger ecosistemas estratégicos y fortalecer comunidades, reafirmando el compromiso de avanzar hacia un evento carbono neutro, auditado y certificado por ICONTEC

A esto se sumaron iniciativas como los restaurantes conscientes, con opciones veganas y vegetarianas desarrolladas en alianza con Mattelsa, que ampliaron esta mirada hacia la alimentación e incorporaron prácticas más responsables dentro de la experiencia gastronómica del festival.
Todo este ecosistema se fortaleció a través de procesos de certificación y acompañamiento ambiental junto a entidades como ICONTEC, AGF y B Greenly, encargadas de validar y respaldar las acciones implementadas.
Así, el compromiso con el planeta dejó de ser una suma de iniciativas aisladas para consolidarse como una práctica transversal, donde la operación, la cultura y la medición trabajaron en conjunto para construir una experiencia más consciente y responsable.
Energías renovables
La energía del Festival Estéreo Picnic 2026 no solo se sintió en los escenarios, sino también en la forma en que se produjo y se vivió.
A través de soluciones desarrolladas junto a Coca-Cola y SETIE, el festival incorporó un sistema híbrido compuesto por 48 paneles solares, una batería de almacenamiento y un generador tradicional, que permitió alimentar de manera más eficiente uno de los escenarios del festival: el Coke Studio.
Esta estrategia se complementó con otras acciones enfocadas en la optimización energética, como el uso de baterías de almacenamiento en escenarios, la alimentación de la aldea de producción y la implementación de torres de iluminación más eficientes en distintas zonas del festival.
Gracias a este conjunto de soluciones, se logró reducir el consumo de combustible en aproximadamente 1.100 galones, demostrando cómo la innovación energética también puede integrarse a la experiencia de un evento de gran escala.


Incluso, la energía también se activó desde la experiencia.

Las bicicletas de energía cinética, impulsadas por la Unión Europea, invitaron a los asistentes a generar energía a través de su propio movimiento, convirtiendo la acción física en una forma directa de participación dentro del ecosistema del festival y dando vida a la campaña #YoTengoElPoder.

En esta misma línea, los tótems de carga, implementados junto a Klik Energy, ofrecieron espacios donde la energía se volvía tangible y útil, permitiendo a los asistentes recargar sus dispositivos mientras se conectaban con una forma más consciente de consumo.
Así, la energía dejó de ser un sistema invisible para convertirse en parte activa de la experiencia, evidenciando nuevas formas de producir, usar y relacionarse con este recurso dentro de un entorno colectivo.
Impacto social

La sostenibilidad del Festival Estéreo Picnic 2026 también se construyó gracias a la colaboración entre comunidades, fundaciones y proyectos que ponen a las personas en el centro de cada acción, y que encuentran en el festival una oportunidad de trabajo que contribuye a su formación y desarrollo.
En este proceso, el rol de las Ecoguardianxs fue fundamental. Esta iniciativa, liderada por PazÓsfera, demostró cómo un festival también puede convertirse en un espacio de resocialización, inclusión y generación de oportunidades reales. Más allá de la gestión de residuos y las acciones ambientales, el proyecto permitió crear oportunidades de trabajo digno para mujeres del programa Libertad-es, promoviendo procesos de reintegración, participación y construcción de nuevas oportunidades a través del trabajo colectivo y el acompañamiento dentro del festival.
Desde 2024, esta iniciativa ha sumado 157 oportunidades laborales para mujeres que han recuperado la libertad, reafirmando el potencial de la cultura y los eventos como plataformas de transformación social.

Otro pilar importante fueron los programas de bienestar para recicladores de oficio. Iniciativas como Reciclamores fortalecieron la dignificación del trabajo, ampliaron el acceso a oportunidades y consolidaron el reconocimiento del rol esencial que cumplen los recicladores en la cadena de aprovechamiento de residuos. Más allá del reciclaje, se generaron procesos de cuidado, salud y estabilidad que impactaron directamente la calidad de vida de estas comunidades.


El deporte también estuvo presente a través del programa El deporte como herramienta de bienestar para la niñez y la juventud, liderado por Tiempo de Juego, donde se habilitan espacios seguros en los que el juego, la actividad física y la convivencia se convierten en motores de desarrollo emocional, formación de valores y construcción de comunidad
En conjunto, estas acciones se integraron en un mismo tejido de transformación social, donde el bienestar, el juego y la construcción de futuro se conectaron para generar un impacto real, tangible y sostenido en el tiempo.

Educación ambiental
Más allá de la infraestructura y las soluciones técnicas, el festival también buscó activar la conciencia de quienes lo habitan.
A través de diferentes puntos pedagógicos, señalización y experiencias dentro del recorrido, la sostenibilidad se convirtió en algo cercano, visible y cotidiano. La Ecomunidad de la Aldea Páramo Impacta funcionó como un punto de encuentro donde las prácticas sostenibles se hicieron tangibles. El pasaporte sostenible de LATAM, invitó a los asistentes a recorrer el festival con una mirada más consciente de sus decisiones y con la posibilidad de ganar un pasaje doble a cualquier destino de latinoamérica.
La experiencia también se expandió hacia formatos más creativos e inmersivos: los maquillajes de impacto en alianza con WWF, las campañas de adopción de la alcaldía de Bogotá, los juegos educativos desarrollados por Ringlete Interactivo, y el podcast de impacto junto a Desigual y Sofía, ampliaron las formas de acercarse a la sostenibilidad desde lo lúdico, lo narrativo y lo sensorial.

La experiencia de la Aldea Páramo Impacta funcionó como un espacio vivo de aprendizaje, donde las soluciones ambientales no solo se explican, sino que se experimentan.
El tercer día cerró con el set de Texturas Percutivas, liderado por Ringlete Interactivo, donde la energía, el ritmo, las texturas y la vibración se entrelazaron para dar forma a una composición colectiva, cerrando la Aldea de Páramo Impacta con una experiencia sonora construida en armonía con la magia del entorno.


Así, la educación ambiental dejó de ser un mensaje para convertirse en parte de la experiencia. Cada acción, grande o pequeña, demostró que el impacto de un festival no termina cuando se apagan los escenarios, sino en todo lo que permanece antes y después.
El Festival Estéreo Picnic 2026 y las acciones de Páramo Impacta demostraron que los festivales también pueden convertirse en laboratorios de innovación: espacios capaces de conectar música, cultura, sostenibilidad y transformación social en un mismo lugar. Porque cuando miles de personas se reúnen alrededor de una experiencia compartida, también pueden construir nuevas formas de relacionarse con el entorno y entre sí.










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